sábado, 4 de diciembre de 2010

Elemento extraño

Los movimientos frenéticos continuaban y de su boca la sangre brotaba por los mordiscos otorgados entre ambos, su miembro dolía como la puta madre al sentir tan apretado el agujero que se cerraba ante el “elemento” extraño que forzaba para abrirlo.

-Ahh…- De la boca del coreano un gemido brotó mientras su rostro se separaba para poder respirar dejando de lado el ahogo, mas le fue imposible, la respiración se volvía cada vez más agitada y sus pulmones comenzaban a mostrar el exceso de humo negro en estos, quizás debía dejar de fumar por un tiempo. Apoyó la frente contra la frente contraria mientras una que otra gota de sangre caía hacia los erectos pezones del ajeno quién apretaba sus nalgas con sus talones haciendo más profundas las embestidas.

-Maldición…- Susurró apretando sus manos contra la sábana para dejar uno que otro hoyo en esta por la fuerza ejercida, su miembro indiferente del dolor que sentía comenzaba a colocarse más y más duro imitando la textura de un palo, ahora el orificio estaba resbaloso por la sangre de la entrada y el líquido pre-seminal del coreano que volvía sus labios hacia los ajenos mordiéndolos fuertemente al sentir las uñas desgarrar su piel con alevosía.

-Relájate- Aconsejó mientras continuaba el movimiento lamiendo los labios ajenos para retirar la sangre que brotaba por la mordida anterior, de pronto el sonido de la puerta interrumpió la melodía sensual que creaba el mete y saca y entrecerró los ojos para ignorarlo completamente, mas cuando estaba mentalmente preparado para destrozar al hombre de mediana edad la voz del mocoso interrumpió haciendo que desviara la mirada hacia la puerta abierta, los dos hombres yacían parados, espectadores ciertamente desagradables, pero a Mookyul no le importó demasiado y continuó moviendo su cuerpo hacia adelante ya hacia atrás para llegar al punto ajeno correcto, de pronto su cuerpo fue empujado hacia atrás retirando el miembro duro que tembló por el repentino frío que se coló en su dermis haciendo que temblara levemente como gesto de protesta.

-Tsk…- Se limpió el labio sangrante con los nudillos para volver a sentarse en la cama sacando infantilmente el dedo de al medio hacia Claude quién sonreía divertido por interrumpir el momento, y así como él Mookyul también sonrió, desvió la mirada hacia el joven que era golpeado y entrecerró los ojos que brillaron fríos por el deseo propio de querer destruirlo lenta y dolorosamente, el sólo hecho de imaginar que el mocoso pudo haber tocado el cuerpo de quién tanto amaba le revolvía el estómago y le carcomía el alma, y aunque entre Ryuichi y Tatsuha no haya pasado nada el odio por el mocoso continuaría, al fin y al cabo Mookyul no sabía la realidad de la situación, y entre pensamiento y pensamiento otro golpe machucaba la cara del más joven provocando la gracia de Mookyul que reía divertido por la absurda habitación, antes de que los dos abandonaran el lugar el coreano miró nuevamente al mocoso para mover los labios creando la palabra “Adiós” que por supuesto no fue escuchado, Tatsuha iba a agregar algo pero la puerta fue cerrada en su rostro dejando a los dos hombres en el olvido, ambos se miraron el uno hacia el otro consternados por lo que había sucedido y Claude rompió el hielo dándole palmaditas de ánimo al mocoso que enrabiado juraba que aquello no se quedaría así.

Será mejor que te corras en mi culo si es que no quieres que te eche también”

Mookyul levantó las manos mientras sonreía calmado sin deseos de refutar ante la orden, bajó las manos siguiendo con la mirada al contrario que se abría de piernas excitándolo con la vista otorgada.

“Ahora… métemela”

Mookyul gateó levemente por la cama colocándose encima del cuerpo ajeno mientras se masturbaba para volver sacarle el estado levemente flácido al miembro que se volvía a levantar, resopló por su nariz algo alterado mirando al hombre que agarraba sus muslos invitándolo a desgarrarle el trasero más de lo que lo había hecho.

-Quién soy yo para negarme…- Apoyó una de sus palmas al lado del rostro de Ryuichi mientras la otra acomodaba nuevamente el miembro el cual se pegaba por los fluidos varios, cerró uno de sus ojos en señal de dolor más continuó con la acción introduciéndolo por completo.

-Ahh…- Nuevamente de su boca un gemido de placer se dejó escuchar mientras la cálida sensación hacía explotar algo en su vientre, la energía se acumulaba y la mente divagaba en locura totalmente embobado por lo que estaba sintiendo en ese momento. –Ah…ahh…- El coreano bajó su rostro para agarrar el colgante de su cuello con sus dientes apretándolo fuertemente mientras la respiración volvía a colocarse desesperada, y entre movimiento y movimiento un punto fue alcanzado haciendo sonreír al coreano que soltaba el colgante de su martirio para dejarlo caer nuevamente contra su pecho.

-Tu interior es tan exquisito…- Comentó mientras erguía su torso colocando ambas manos en las caderas contrarias para poder rozar el punto erógeno con frenesí, el miembro ajeno nuevamente tomaba forma dura, el conejo realmente gustaba del dolor aunque no lo reconociera, y comenzó a chocar contra su vientre haciendo un sonido que provocaba que una sonrisa se instalara en el rostro del coreano, cerró los ojos por la excitación que se acumulaba en su vientre al rozar su glande con cada introducida desenfrenada y allí se mantuvo procurando que su miembro diera especial atención al punto erógeno contrario.

-Ryui…chi…- Susurró desesperado por cada embestida que se hacía cada vez más brutal y no aguantó más, bruscamente tomó la pierna derecha contraria para posarla sobre su hombro empujando su cuerpo hacia adelante para introducir hasta el fondo el miembro del coreano y llegó su boca hacia el hombro ajeno el cual mordió firme pero a la vez suave para no sacarle un pedazo al conejo lujurioso, sentía en cada embestida que sus testículos se introducían levemente y volvía a respirar hondo desviando su mano hacia el miembro ajeno el cual masturbó al movimiento rápido de su cuerpo y allí la sensación de energía acumulada se juntó haciendo que la boca del coreano se abriera soltando del agarre la dermis ajena.

-Ah…- Apoyó su cabeza contra la almohada para moverse con más fuerza y rapidez eyaculando en la cavidad que se contraria después de otorgar tanto dolor y placer, ahora el vientre ajeno nuevamente se llenaba del semen y lentamente el miembro del coreano dejaba su contextura dura.

-¡¿No puedes hacer algo?!- Preguntaba Tatsuha furioso mientras escuchaba los gemidos provenientes de la habitación.

-¿Por qué debería hacer algo?- contestó a la pregunta mientras se balanceaba en la silla limpiando su magnum, Tatsuha cabreado se sentó en el suelo colocando ambas manos en sus pantorrillas, después de un momento se colocó las manos en los oídos para evitar seguir escuchando los gemidos, mas el chico era un masoquista empedernido por lo que aflojó las manos levemente para escuchar.

Mookyul cansado comenzó a respirar más relajado mientras lentamente retiraba el miembro cubierto por distintos fluidos que se acumulador en la punta del pene levemente duro, levantó el torso para observar su verga suspirando al darse cuenta de que podría estar toda la noche dentro del cuerpo ajeno pero en este instante aquello no era correcto, miró al japonés para darle un ligero beso que se prolongó con un suave movimiento.

Realmente era extraño aquel momento “tierno” entre ambos quienes estaban acostumbrados a comportarse de la forma más troglodita posible.

-Quédate conmigo durante el día…- Separó sus labios para formular la propuesta dejándose caer hacia un lado para respirar finalmente con tranquilidad y ahí se mantuvo unos momentos mirando el techo para levantarse tomando el cuerpo de Ryuichi entre sus brazos, s dirigió hacia la tina del baño y depositó ahí el cuerpo del japonés dando el agua para que éste pudiera lavarse, al fin y al cabo no era sólo su trasero que estaba bañado en semen.

-Vengo en un momento, cuando vuelva espero tener respuesta a mi petición…- Le desordenó los cabellos a Ryuichi dándole la espalda –Aunque no te permitiré un no por respuesta –

Al cerrar la puerta buscó entre el desorden de ropas el pantalón con el que había llegado, lo mancharía pero poco importaba, perfectamente podía ir y comprar cualquier prenda durante el día, y después de tapar su parte inferior salió por la puerta con un cigarro en la mano mirando fijamente a Claude quién lo miraba despreocupado mientras continuaba limpiado el arma.

-Una toalla- Comentó mientras se llevaba el cigarrillo a la boca.

-Hey…¡¿A quién le das ordenes?!- Tatsuha se levantó alterado para colocarse frente al coreano que medía más que él, Mookyul como respuesta exhaló el humo en el rostro del ajeno para cerrar la puerta de la habitación en su cara.

-¡¿Dejarás que te ordene?!- Comentó alterado el mocoso quién señalaba la puerta cerrada.

-A él no le importaría usar una toalla ya usada- Claude se levantó de la silla para buscar la toalla en el ropero que se encontraba afuera. – Juzgando por lo que vimos creo que la necesita para Ryuichi, es un tanto consentido-

Adentro de la habitación Mookyul se tiró sobre la cama con sus nalgas al descubierto ya que no había abrochado su pantalón para cerrar los ojos levemente escuchando los latidos de su corazón.

Diez minutos de ti

Se dejó acariciar por el contrario mientras mantenía la vista fija en la orilla de la tina, estiró los brazos hacia un lado mientras levantaba su cuerpo levemente para que le retiraran las ropas extremadamente mojadas, nuevamente el celular sonaba…mierda, se había olvidado de apagar el puto y escandaloso celular que había arruinado su momento con Ryuichi quién se colocaba sobre su entrepierna flácida por los acontecimientos, aunque claro, debía reconocer que reaccionaba rápidamente cuando del ajeno se trataba.

“A veces me dan ganas de cojerte…”

-Puedes hacerlo cuando desees- Respondió mientras bajaba su mano por el torso de Ryuichi quién se levantó para lavar su cuerpo. Como un niño Mookyul se levantó retirando lo que quedaba de sus ropas puestas para agachar la cabeza al sentir el tirón que el ajeno le dio a su hombro, fijó la vista en el agua que comenzaba a marcharse quedando con los pies llenos de la espuma que antes les rodeaba el cuerpo tapando uno que otro pedazo de dermis, el más importante realmente.

-Cómo desearía que te quedaras aquí, a mi lado…- susurró después de que el ajeno terminó de hablar mientras se tocaba el obligo por la acción contraria, se sumergió en sus pensamientos mientras el otro continuaba hablando sobre re-encontrarse cuando sus trabajos se lo permitieran pero ¿No sería lo mismo que ser amigos sexuales? Levantó el rostro siguiendo con sus ojos la espalda de Ryuichi quién abandonó la habitación para introducirse a la otra mientras el coreano volvía a fijar la vista hacia el espejo frente a él deslizando sus manos por el cabello mojado que comenzaba a botar las gotas cristalinas, dejó caer una de sus manos por su rostro quitando la molesta agua que le impedía ver con claridad y se retiró de la ducha buscando una toalla con sus ojos. Maldición…habían utilizado las dos toallas que se encontraban en el lugar, Mookyul chasqueó la lengua cabreado mientras lanzaba maldiciones en coreano pensando a la vez que debía decirle a la administración que un penthouse como ese parecía más un motel de mala calaña. Salió del baño con el cuerpo mojado mientras procuraba no resbalarse caminando cuidadosamente, Mookyul era un mafioso bastardo, sí, pero también era un humano que podría morir por un golpe en su cabeza, rió por su trágico pensamiento recogiendo la toalla que había tirado tiempo atrás, aún permanecía húmeda pero era mejor que tirarse a la cama con el cuerpo mojado.

-Hemos llegado a la conclusión de que no seremos más que compañeros sexuales – Cierto, Mookyul no podría aguantar mucho tiempo sin meter su verga en alguna cavidad apretada y ciertamente no era del tipo de ser humano que se veía saciado por la palma de su mano, aún así observó la palma de su mano mientras se secaba los cabellos con el olor a aromatizantes impregnados en él para después suspirar recordando que se había masturbado hace unas horas atrás por la voz del japonés que ahora yacía sentado en la cama.

Tomó el teléfono con una de sus manos tirando nuevamente la toalla al suelo mientras su cuerpo desnudo brillaba por la mala forma que tenía el coreano para secarse la dermis, y observó las llamadas perdidas para suspirar devolviendo la llamada.

-Pensaba que no contestarías nunca- Comentó la voz adormilada que bostezaba abiertamente sin importarle si haría un ruido desagradable.

-Espero que sea algo importante- Comentó en coreano Mookyul que doblaba su espalda para hacer sonar los huesos de su columna.

-Pues claro está- Seguchi sonrió como el zorro que era respondiendo en el mismo idioma mientras movía sus pies de un lado a otro.

-Habla- Ordenó el coreano quien bostezaba de la misma manera sintiendo la pesadez de los dos días sin dormir.

-Me dejaron hace 10 minutos en el hotel, Claude y Tatsuha se dirigen hacia donde se encuentran ustedes dos, ¿aprovechaste el tiempo que te di?-Comentó picaron para darle la vuelta a su cuerpo quedando de espaldas sobre la cama, Mookyul al escuchar lo que decía el ajeno cerró los ojos suspirando cansado.

-Te dije que mantuvieras al norteamericano entretenido- Movió su cabello para levantarse mirando la hora en su reloj, ya eran las 6 de la mañana y no había llegado a ninguna conclusión prudente que lo dejara satisfecho.

-Pues no podía hacerlo toda la noche, tengo sueño- Dejó caer sus pies después de subirlos para después sonreír malicioso jugando una de las puntas de la funda de su almohada –Pero puedes extender el contrato con un favor más-Mookyul levantó el rostro para pensar que había hecho el peor trato de su vida.

-Ya no puedes detenerlos- Colgó el teléfono rápidamente para mirar a Ryuichi, el hotel de Seguchi quedaba a unos 20 minutos del hotel en el lado oeste de Seul por lo que debía aprovechar a concho lo poco y nada que quedaba, sonrió maliciosamente recordando las palabras del mocoso que acompañaba al norteamericano.

“Sakuma-san y yo ahora somos pareja”

Dios, si hasta pudo ver el puto corazón al terminar la frase, se paró altivo mostrando orgullosamente el cuerpo desnudo y como si se tratase de un animal se abalanzó sobre el cuerpo de Ryuichi para comenzar a besarlo.

-Déjame continuar- Nuevamente comenzó el juego de seducción, sus dedos recorrieron el torso pasando por el vientre y el pubis deteniéndose en el miembro el cual comenzó a acariciar para poder darle un estímulo, sus labios jugaron con el arete de una de las orejas de Ryuichi mientras movía su mano de arriba hacia abajo dándole una apariencia levemente dura al flácido miembro –Siempre ha sido muy sensible, Sakuma-Atsuchi- Sonrió altivo mientras mordía la oreja ligeramente, realmente deseaba coger al que tenía entre sus brazos, El coxis ajeno chocó contra su miembro que comenzó a reaccionar al momento de tocar la dermis ajena dejando de lado el cansancio del cuerpo del coreano que deseaba aprovechar los 10 minutos que le quedaban con el ajeno. Después de un momento el miembro contrario ya se veía completamente tieso ya que Mookyul sabía a la perfección de que la oreja era una de las partes más sensibles del conejo, ya en eso habían pasado unos tres minutos.

Se separó del cuerpo para regar la anatomía contraria sobre la desordenada cama y lo observó nuevamente tomando su celular para fotografiarlo, sonrió feliz al momento de guardar la imagen y se arrodilló en el suelo tirando hacia él de los muslos al japonés, ahora las nalgas sobresalían levemente de la orilla de la cama, bajó el rostro levantando con su boca el miembro que flotaba erguido en el aire para comenzar a chuparlo como si se tratara del mejor de los manjares, sus dedos cubiertos por la saliva del coreano jugaron con los testículos por un momento mientras sus labios recogían la piel caliente del pene.

-Realmente no hay mejor sabor que éste- Comentó limpiado la comisura de sus labios con sus nudillos después de separar la boca y miró nuevamente el reloj que yacía colgado en la pared para darse cuenta que ya iban 6 minutos, chasqueó la lengua enfadado por el poco tiempo que quedaba y colocó los muslos ajenos sobre sus hombros para comenzar a lamer la entrada, su mano daba atención especial al miembro que expulsaba más y más líquido pre-seminal y su lengua ocupada viajaba por el orificio que se contraía por las cosquillas que el aro otorgaba.
-Lo siento pero realmente deseo follarte- Llevó su mano hacia su boca para cubrir sus dedos con su saliva la cual viajó hasta la palma y bajó la palma hacia su miembro duro para hacer de lubricante, colocó su rodilla sobre la orilla de la cama mientras acomodaba la punta de su pene frente la entrada introduciéndolo lentamente, estaba resbaloso y caliente dentro de aquella cavidad, realmente nadie podría producir aquella sensación en el cuerpo de Mookyul quién colocaba sus manos sobre las caderas ajenas para poder penetrarlo con más fuerza, y así comenzó el vaivén suave ensanchando la entrada para poder penetrarlo con aún más fuerza, a pesar de sus deseos de querer poseer al que tenía enfrente no quería repetir la escena de la violación nuevamente.

-Ryuichi…-Susurró echando su cuerpo hacia adelante para comenzar a besar apasionadamente al japonés robándole la respiración, ya en eso habían pasado 9 minutos.

Los ojos del coreano se desviaron hacia Ryuichi quién mostraba una notoria expresión de enfado por su acción, Mookyul cerró los ojos desviando la cabeza mientras escuchaba las palabras del contrario sin decir absolutamente nada y ¿Que podía decir? A pesar de querer estar toda una noche con Ryuichi como un bastardo normal, un ser humano simple, común y corriente, no podía…Se llevó la mano hacia la frente mientras colocaba una expresión de frustración al escuchar cómo era corrido de la habitación con palabras que disminuían el encuentro a un simple momento sexual que no duró más de tres minutos.

-Hoy te encargarás tu de la sucursal de Seul- Colgó el teléfono antes de recibir la confirmación del rubio quién miró el teléfono apoyándose contra éste de un modo desesperado, mas no dijo nada y llevó a cabo la orden marchándose del lugar, quizás si se apuraba podría dormir un par de horas y estar fresco sin pensamientos sobre el coreano rondando su cabeza.

Mookyul tiró el celular hacia un lado acostándose hacia tras mientras su miembro continuaba erguido como teniendo la ilusión de que algo sucedería…pero el hecho de ser reducido a un simple amigo sexual le revolvió el estómago deseando beber un trago para quitar el mal sabor de su boca, por alguna razón pensó que era mejor marcharse haciendo caso a lo que el contrario le había dicho.

“Podemos vernos cuando vayas a Japón…”

Maldición, aquello se volvió a repetir en su mente desestabilizando su mano para dejarla caer sobre la cama mirando al techo, quizás debía hacerle caso y llamarle una que otra vez para tener un encuentro sexual, el mismo encuentro que podría tener con cualquiera que el coreano deseara…pero le molestaba, el simple hecho de imaginarse a ambos siendo un par de desconocidos quienes se encontraban en un bar para beber un poco y después tener relaciones toda la noche hasta que su cuerpo comenzara a doler le molestaba, le hería…si debía tener a Ryuichi debía tenerlo por completo, no a medias, y eso significaba tener que dejar de ser “Mookyul Eun” para ser un ser humano normal, azotó las piernas contra las almohadas en modo de berrinche para comenzar a rodar en la cama hasta llegar a la orilla, su rostro quedó contra ésta mientras su brazo caía hacia el suelo acariciando con la punta de sus dígitos el cerámico negro, cerró los ojos flectando la pierna mientras escuchaba uno que otro chapoteo en el baño que separaba a ambos, nuevamente suspiró moviendo su cuerpo hacia un lado para mirar el techo mientras colocaba la mano en su frente, entreabrió los labios para respirar profundamente mientras en su mente se generaba una pregunta que comenzaba a repetirse una y otra vez, ¿Siempre fue tan grande una habitación?, rió levemente desviando el rostro para hacerse el ánimo de levantar su cuerpo que comenzaba a calmarse después de los minutos transcurridos, exhaló el aire que tenía reunido en los pulmones y se levantó rascando su cabello de un modo despreocupado, tomó su ropa regada por todos lados mientras guardaba el celular en uno de los bolsillos de la camisa larga pero realmente no deseaba marcharse, caminó nervioso de un lado a otro mientras su mente entraba en una contradicción de pensamientos por todo lo ocurrido, se sentó en el escalón que daba hacia el baño y separaba el piso de la habitación.

-Te gusta complicar las cosas- Comentó para levantarse entrando al baño del cual brotaba el exquisito olor a aromatizantes y allí se quedó mirando a Ryuichi quién al parecer le ignoraba pasando las manos por sus piernas que brillaban por la espuma, Mookyul apoyó su espalda en la puerta abierta mirando hacia la nada después de levantar el mentón, las puntas de su cabello cayeron hacia atrás dejando al descubierto su rostro que mantenía una expresión pensativa y después de un momento recuperó la compostura para acercarse hacia la tina introduciéndose en el agua con ropa y todo, apoyó la espalda en el otro extremo de latina mientras sus rodillas sobresalían entre tanta espuma, apoyó el brazo en la orilla de la tina para después dejar caer su rostro sobre la mano que empuño para hacer de soporte, el reloj de plata brilló por el reflejo de la luz del baño que chocó contra el vidrio mientras los ojos del coreano se apoderaban del hombre frente a él, embobado por lo que veía entrecerró los ojos volviendo a suspirar mientras en la habitación nuevamente el sonido del celular desviaba su atención, mas no desvió la mirada, se mantuvo ahí contemplando las gotas cristalinas que recorrían un camino que se perdía entre las burbujas.

¿Alguien más le habrá visto así?, se lamió los labios mientras el deseo recorrió su vientre hacia su entrepierna que tembló por lo que veía, Estiró la mano cubierta por la espuma para pasarla por toda la cara de Ryuichi riendo ligeramente por la apariencia que tomo, mas no dijo nada y el teléfono dejó de sonar, bajó la vista buscando las palabras correctas pero por alguna razón todo le sonaba melodramático, nuevamente el teléfono comenzó a sonar y Mookyul miró hacia Ryuichi tirándole agua en el rostro para eliminar la espuma que había dejado hace unos instantes.

- No quiero ver la calle, no quiero oír hablar de tu vida, no tengo ningún interés en saber lo que harás con tu tiempo cuando no esté cerca, ni mucho menos me interesa a quién le entregaras tu cuerpo en busca de placer…- Dejó caer el brazo echándose sobre la fría loza mientras miraba hacia la espuma como si buscara algo entre tanta mierda – Eso es lo que pensaba después de marcharme pero por alguna razón mientras más lo intentaba más recordaba todo de ti, lo siento no lo puedo evitar, si me echas ahora mentiré y diré que no te buscaré nuevamente…- Miró hacia arriba colocando una expresión seria.

–Se me hace imposible decidir entre mi mundo actual y tú, no puedo vivir sin ti aunque lo intente mas todo esto no lo volveré a decir, nunca más repetiré que te amo ni mucho menos que te necesito pero no hagas de mi un conocido sexual, no lo permito, no lo acepto ni lo deseo- agarró el brazo de Ryuichi para tirarlo hacia su cuerpo dejando la anatomía contraria sobre la propia y besó la mordedura anterior apretando la cintura con sus brazos.

-Estoy hablando más de lo normal pero debo aclararlo, no hay nada más importante que tu pero aún así poseo mis obligaciones así como tú las tuyas- Le besó la oreja para bajar sus manos hacia las nalgas las cuales apretó con autoridad –No volveré a contestar el teléfono cuando estés presente asique…no me eches de tu vida…- Sonrió malicioso mientras la especie de ruego que más sonaba a orden desaparecía con el sonar del teléfono que después de 9 veces se detuvo.

El sonido del Todolujurioso.

Las preguntas iban y venían y el coreano embobado por las palabras y el olor ajeno sólo atinaba a cerrar los ojos sintiendo la dermis rosar la suya, aquellos dedos continuaban jugando con su cabellera ahora corta mientras su lengua agujereada por el que tenía enfrente pasaba por el cuello hacia los pectorales a la espera de sacar el sabor salado del cuerpo acaramelado.

-¿Uhm? –contestó como pregunta mientras apoyaba el peso total de su cuerpo sobre su palma extendida en las sábanas, la otra mano libre de pecado se desvió hacia su negra cabellera tocándola ligeramente mientras fijaba su atención en la pregunta, había el olvidado el porqué de su repentino corte de cabello, hace un par de meses su negra cabellera era un poco más larga que la de Sakuma, aquello provocaba ciertamente un desconcierto en las mujeres que lo veían arriba de los escenarios haciendo gestos lujuriosos para que alguna cayera en sus brazos aquella noche, Mookyul sonrió negando para dejar caer la mano hacia la cama nuevamente haciendo una flexión de brazos para continuar lamiendo el cuerpo ajeno.

-Lo corté porque era molesto- Respondió recordando que aquello fue una petición de su “padre” quién le pedía antes de morir que se cortara la negra cabellera para estar a la altura de su rango, y por dinero el menor era capaz de hacer lo que se le ordenara – Tsk…- chasqueó la lengua al darse cuenta de que tenía el mismo sentido corporativo que Seguchi al cual mantenía en la ralla de “servir o no servir”. Ahora el japonés se movía de un modo felino dando la vuelta a su cuerpo para hacer chocar sus nalgas bien formadas contra el miembro del coreano que ya comenzaba a reaccinar completamente, nuevamente mordió el hombro ajeno para dejar una marca, mientras sentía un leve cosquilleo en su entrepierna por los roces otorgados.

- ¿Ahhh… has olvidado los sueños que teníamos? –

Mookyul detuvo su mordisqueo territorial desviando el rostro para comenzar a comer las orejas haciendo un juego circular en el lóbulo al momento de ser alcanzado, al girar el contrario el rostro el coreano no dudó en hacerse de aquella boca que expulsaba una que otra palabra al momento de moverse, su lengua jugaba con una esquina de los labios mordiéndolo y chupándolo para hacer que tomara un aspecto hinchado, ahora los labios de Mookyul dibujaban una sonrisa soltando la presa de sus garras.

-Creo que me estoy volviendo viejo…- Separó su cuerpo para observar la espalda detenidamente mientras jugaba con el aro entre sus dientes –Lo único que puedo recordar es el sonido de mi nombre entre tus labios…-se llevó la mano hacia la cabellera nuevamente peinándola hacia atrás mientras reía ligera y certeramente divertido ante su propio comentario lleno de “amor”.

-Dios, no me hagas decir más estupideces…-Bajó su rostro para comenzar a lamer la espalda mientras sus manos se deslizaban siguiendo la forma de la espalda serpenteante hasta llegar a los pantalones, los cuales bajó a medida de que mordía la espalda. Pasó por los omóplatos mordiéndolos como si deseara romperlos para engullirlos por completo, ahora los pantalones y la ropa interior yacían en la mitad de las nalgas que se cortaban por la tela elasticada. La lengua del coreano bajó siguiendo la ruta de la columna mientras levantaba el cuerpo ajeno a nivel de la entrepierna para quitarle los pantalones dejando al descubierto los muslos que ahora recibían los rayos de luna, su lengua se detuvo en una de las nalgas para comenzar a darle cortas lamidas como un felino quién acicala su cuerpo para limpiarlo de impurezas, y sus dedos procuraban apretar ligeramente la entrepierna dándole una forma dura completa.

-Siempre has tenido un exquisito sabor…-Comentó sonriendo mientras dejaba caer el cuerpo ajeno para tirar los pantalones desde la vasta de estos lanzándolos lejos dejándolos en el olvido, Mookyul agarró la pantorrilla desnuda para abrir la pierna dando la vuelta al cuerpo que cayó rápidamente sobre las telas desordenadas mientras le volvía a observar en la oscuridad como si el pudiese ver todo tan claro como si estuviera a mitad de un día soleado y caluroso.

La pierna contraria se acomodó sobre el muslo estirado de un sentado Mookyul quién cerraba nuevamente los ojos mordiendo la pierna ya que realmente deseaba comer el exquisito cuerpo de aquel hombre que yacía frente a él lenta y seguramente, en el momento que avanzaba deslizando la extremidad por uno de sus hombros se detuvo, para tocar con la punta de sus dedos la punta del miembro tenso que chocaba contra la pubis contraria produciendo un suave y exquisito sonido, Mookyul sonrió después de jugar con “hilo de la estambre” y acercó su boca para darle un beso al glande.

-Ese mocoso…tocó acá? –Entrecerró los ojos algo enfadado mientras le daba otra lamida al tronco del pene en un estado completamente estimulado para pasear el aro por el glande hacia la abertura de la uretra que se dilataba al momento de la erección, Suspiró procurando no recordar para deslizar sus dedos por el escroto que se ensanchaba levemente jugando con éste como si fueran un par de canicas, después de un momento se detuvo mirando a Ryuichi desde abajo posicionando su cuerpo como un león asechando, y así como lo miró volvió a bajar la vista hacia el miembro el cual continuó recibiendo la atención necesaria, pero a pesar de estar divertido su cuerpo estaba incómodo, desde la última vez que ambos se vieron el cuerpo del coreano había crecido significantes centímetros maldiciendo un poco el tiempo de crecimiento del hombre que duraba hasta los 25 años, por lo que se sentó en la cama doblando sus piernas para volver a tomar el cuerpo contrario, esta vez de los muslos, y lo tiró hacia donde estaba él apoyando la mitad de la columna de éste sobre sus piernas dobladas, ahora los muslos se apoyaban ambos en los hombros de Mookyul quién bajaba el rostro unos centímetros para lamer el escroto, bajó un poco el cuerpo para comenzar a masturbar el miembro con su boca, su lengua por dentro daba ligeros círculos alrededor del pene que entraba y salía con una suavidad certera, los dedos de Mookyul se dirigieron hacia los pezones quienes se veían abandonados y erectos a la espera de que su tacto llenara el vació de calor que estaban teniendo, y allí jugó con estos peñiscandolos y observándolos detenidamente mientras tomaban un tono rojizo, después de un momento retiró los dedos para colocarlos en la boca de Ryuichi empapándolos con la saliva de éste e introduciéndolos una y otra vez al momento de sentir un calor recorrer su miembro que palpitaba por la sangre acumulada. En ese momento el sonido del vibrador del teléfono que yacía sobre el velador desvió la atención del coreano quién retiraba sus dedos de la cavidad bucal ajena, su boca también desalojó el miembro que comenzaba a expulsar líquido pre-seminal, su lengua lamió la humedad de sus labios mientras la mano húmeda comenzaba a masturbar el miembro para que el ajeno no perdiera el ritmo y alzó su cuerpo hacia un lado tomando el celular entre su mano.

-Que oportuno- Comentó para sí mismo mientras la mano continuaba, colocándose pegajosa al llenarse con el líquido seminal, Mookyul miró a Ryuichi para llevarse la mano hacia la boca y lamer el semen como si fuera el mejor de los manjares y tiró el celular hacia un lado dejando caer el trasero ajeno sobre la cama, pegó su boca contra la ajena para separar el acercamiento con la lengua que jugaba con el labio inferior, ambos de sus dedos no pudieron soportar la espera y se introdujeron por la cavidad anal deslizándose rápidamente por la humedad del orificio.

-Que lujurioso…- Sonrió maliciosamente mientras el sonido lascivo comenzaba a llenar la habitación y ahí nuevamente el sonido del celular desvió la atención de Mookyul quién cerraba los ojos bastante cabreado, se volvió a sentar procurando no desviar la atención de sus dedos de la cavidad y agarró el teléfono para contestar.

-Jefe, ¿Cuándo bajará?- Mookyul movió la cabeza en modo de negación apretando los dientes al recordar de que no había venido solo.

-Puedes irte- Ordenó mientras miraba a Ryuichi de una manera fría moviendo sus dedos para sonreír.

-¿Qué está haciendo?- El chico lo sabía, mas era interesante escuchar la excusa que Mookyul le daría, o eso pensaba.

-No te interesa, ahora márchate- Mookyul alejó el teléfono de su oreja para colgar, más la voz del ajeno lo detuvo. –Vete- Ordenó deteniendo sus dedos los cuales retiró de la cavidad al verse interrumpido.

-Yo…- El chico rubio cerró los ojos recordando lo que le había dicho a Tatsuha en el camarín y por primera vez sintió que su posición como “sustituto” era más dura que la posición de Mookyul.

viernes, 3 de diciembre de 2010

No se puede evitar

Podía sentir el palpitar del corazón ajeno en su propio pecho, podía también sentir el esfuerzo de su respiración por no demostrar la pena que en ese momento estaba sintiendo el ajeno que acariciaba su cabeza como si se tratara de algo completamente normal entre ambos, era extraño, sí, mas extremadamente placentero para Mookyul que lentamente cerraba sus ojos dejando caer su frente sobre el pecho ajeno tratando de esconder aquella sonrisa calma y la alegría que sentía al escuchar las palabras ajenas.

“Te quiero…”

Los ojos del coreano se extendieron sorprendidos por la repentina confesión del ajeno quién escondía su rostro en la almohada que yacía a su lado, quería agregar algo pero en ese momento las palabras no eran necesarias, sus dedos se aferraron a las prendas ajenas mientras su rostro se escondía nuevamente respirando hondo para evitar parecer débil y nervioso como un niño a quién acunaban, quería seguir pretendiendo que era un hombre fuerte y que las palabras de amor no eran nada más que una mariconada que se decía al momento de querer seducir el corazón de alguien para tener su cuerpo pero vaya…aquella frase compuesta por dos simples y quizás insignificantes palabras habían logrado que el coreano comenzara a sonreír como un estúpido enamorado al borde del colapso.

“Pesas…

Mookyul se levantó al momento de ser corrido para apoyar la planta de su zapato sobre las sábanas flectando la rodilla levemente mientras desordenaba su cabello levemente tratando de calmar así su cuerpo pero no podía evitarlo, aquel hombre de mediana edad quién se alejaba para que el coreano no pudiera ver su rostro conseguía que el comportamiento diario de Mookyul se viera afectado con cada palabra que éste emitía, con cada mirada, con cada rechazo…dejó caer su mano para mirar hacia la puerta del baño mirando el rostro de quién normalmente era un hombre que vivía sus días a concho más no satisfactorios y como si se tratase de una orden se levantó con calma observando como el conejo las hacía de gato arrastrándose por la gigante cama que ahora era lo suficientemente pequeña como para estorbar. Se paró al lado de la cama dejando que el ajeno le desnudara el torso, su respiración chocaba contra los cabellos ajenos moviéndolos levemente por los resoplos suaves, por primera vez en su vida Mookyul pensó que las manos de un hombre podrían ser muy acogedoras.

-…- Quiso comentar algo pero no debía, quiso tocarle de la misma manera pero no sentía que debía acariciarlo con intención sexual por lo que se abstuvo de mover sus extremidades y simplemente siguió con las ordenes que el ajeno le daba, realmente deseaba revolcarse en aquella cama con el japonés quién yacía bajo las sábanas a la espera de su llegada pero no se trataba de un revolcón sexual, más bien deseaba acariciar y amar aquel cuerpo como nunca nadie antes lo había hecho.

Se colocó las manos en el pantalón para comenzar a bajar el cierre de este desabrochando su botón, las puntas que juntaban la parte delantera de la prenda cayeron hacia los lados mostrando la ropa interior negra del cantante quién tomaba los extremos con una de sus manos para evitar que la prenda cayera al suelo abruptamente.

-Me ducharé primero…-Comentó algo arrepentido de arruinar el momento con su comentario, mas debía hacerlo, un tipo pretencioso como él no gustaba del olor a sudor impregnado en su cuerpo y por primera vez tampoco gustaba del olor a tabaco que normalmente lo acompañaba. Se dio la vuelta moviendo su cabeza para caminar hacia el baño donde se desnudo para introducirse en la ducha rodeada de espejos que reflejaban sólo la parte superior del cuerpo. Mookyul abrió la llave del agua fría la cual recorrió su cuerpo rápidamente, ahora el aire salía por su boca entreabierta que trataba de beber un poco de agua, su lengua se estiró mostrando el aro plateado que chocó contra sus labios produciendo un ligero cosquilleo que terminó al momento de cerrar la boca, y después de tragar el agua que por alguna razón sabía exquisitamente dulce miró hacia el espejo apoyando ambas manos extendidas en el cristal, sonrió nuevamente para dejar caer su cabeza como si estuviera reconociendo una derrota que lucho por ganar y ahí se mantuvo por 15 minutos hasta que su cuerpo estuviera lo suficientemente frío como para no sentirlo.

Al salir de la ducha se secó lo más que pudo mientras su cabello húmedo era peinado con la mano deslizándolo hacia atrás, después de colocarse la toalla alrededor del cuello se dirigió hacia un ropero que había con detalles elegantes y modernos, Mookyul sabía que en aquel lugar habrían pantalones para dormir ya que había estado en uno de los tantos hoteles de la cadena “Seito”, se colocó la prenda para dirigirse hacia la cama mientras la toalla blanca era arrastrada por el suelo como si se tratase de un mero trapo, y al llegar al lado de la cama observó nuevamente a Ryuichi quién yacía mirando el ventanal en posición fetal, los rayos de la luna realmente eran capaces de capturar la atención de una persona mucho tiempo. Se dejó caer al lado de la cama mientras sus brazos fríos por el agua congelada rodeaban el cuerpo ajeno apretándolo contra su torso desnudo, levantó ligeramente el cuerpo de Ryuichi con la mano que se escondía entre el cuerpo de éste y la cama para colocar su otro brazo entre el cuello y la cabeza del japonés apretándole firmemente como si se tratara de la posesión más delicada, allí se mantuvo en silencio mientras el sonido del reloj comenzaba a inundar la habitación extensa recordándole la vez en que estuvo solo en su habitación…realmente no habían pasado muchas horas de aquello pero realmente se sentía muy distinto…realmente era todo muy distinto.

-Sarangahe…- Susurró sin importarle si el ajeno supiera cual era el significado de la palabra separándose un poco para besar el hombro descubierto de Ryuichi, levantó su cuerpo quitando el brazo que yacía de almohada y se colocó encima del contrario apoyando el peso de su cuerpo en las palmas de sus manos para mirarlo fijamente con aquellos ojos que brillaban en la oscuridad de la habitación, bajó sus labios posándolos sobre la mejilla de Ryuichi mientras tomaba uno de los brazos de este para desviar la cabeza besando la extremidad hasta llegar a los dedos los cuales lamió rozando la dermis con el aro, escondió su lengua posando sus labios sobre el dedo anular recordando que en una esquina de su velador aún yacía aquel anillo que había comprado para el peliverde. Una gota de cristal se deslizó lentamente por las puntas de los cabellos del coreano cayendo sobre el torso ajeno mientras abría nuevamente sus ojos fijándolos en la nada para mantener el recuerdo, pero ya no era preciso mantenerse perdido en sus recuerdos, ahora el hombre al que tanto deseaba yacía bajo su cuerpo recibiendo los besos de un Mookyul que sonrió calmadamente dejando el brazo que sostenía aún sobre su espalda para acortar la distancia entre ambos rostros, y desviando el rostro ajeno con su nariz abrió la boca para insertar sus dientes en la dermis contraria como si tratara de marcar su territorio.

-Ryui…-

El sabor de tu alma

Sus manos cayeron al momento de sentir el rechazo obvio mientras que fijaba la vista en el cuchillo que cayó al suelo abruptamente, Mookyul realmente deseaba que el ajeno hiciera una herida en su cuerpo, no por un tema de enmendar pecados, sino mas bien para recordarle cada día por la cicatriz creada pero lo único que obtuvo de aquella acción fueron aquellas palabras que comenzaban a llenar la habitación.

-Te quejas igual que una perra…- suspiró frío mientras rascaba sus cabellos restándole importancia a los “lloriqueos” de Ryuichi, se mantuvo parado mientras el ajeno llenaba con su presencia y sus vueltas la grande habitación que comenzaba a hacerse pequeña al momento de tener una grata conversación, Mookyul mientras tanto retiraba de sus bolsillos un cigarrillo el cual prendió calmadamente para terminar de escuchar la conversación.

-Estuviste 6 meses fuera antes de mi partida –Le miró fijamente con el cigarrillo a un costado de su boca – Y yo como un imbécil preguntándome con quién estabas, a quién veías, con quién dormías cuando te sentías debilitado mentalmente…- Retiró el cigarrillo para tirar el humo en la cara del ajeno –¿Y ahora te haces la víctima?-

Una sonrisa altiva y fría se dibujó en la cara del coreano quién desviaba el rostro para no reír a carcajadas por el descaro del pobre y siempre maltratado conejo, caminó hacia el teléfono de la habitación marcando un número mientras continuaba llamando y después de un par de segundos comenzó a hablar.

-Seguchi, necesito que me hagas un favor- Al otro lado del teléfono el rubio presidente continuaba en la rueda de prensa que se extendió por el escándalo del escenario, mas oportunidad como esta no tendría por una segunda vez.

-Dime- Respondió feliz jugando con la orilla del vaso repleto de agua.

-Llama al guardaespaldas de Ryuichi y ordénale salir hacia donde tú te encuentras, si haces lo que digo te devolveré el favor con lo que desees- La voz del hombre que habla en su lengua natal sonó baja al teléfono pero aún así Seguchi entendió lo que pedía el hombre irracional para colgar el teléfono totalmente satisfecho por lo que podría aproximarse y sin dudarlo dos veces marcó el teléfono haciendo sonar el móvil que K llevaba consigo en caso de emergencia.

-Presidente- K miró la hora de su reloj disponiéndose a entrar en la habitación.

-Necesito que vengas hacia donde estoy en este preciso instante- K se detuvo al escuchar la orden con la mano en la manilla de la puerta `para desviar el cuerpo hacia un lado refutando la orden.

-En este momento Sakuma está con un ser que podría ser potencialmente peligroso y yo…- Su voz fue interrumpida con el suspiro del presidente quién ahora golpeaba el mesón suavemente con su dedo.

-Ven aquí ahora, Ryuichi es lo suficientemente grande como para cuidar su trasero, una noche que lo dejes no afectará en nada- El guardaespaldas algo enfadado aceptó la petición rascando su cabeza con la punta del revolver – A todo esto, no le avises a él que vendrás, sólo vente- y siguiendo órdenes aunque algo desconfiado se marchó el extranjero rápidamente para volver con la misma rapidez.

-Mookyul desvió su cuerpo después de apagar el cigarrillo mirando fijamente a Ryuichi que yacía sobre la cama de gran tamaño, la luz de la luna se adentró como un rayo por la ventana que aún mostraba vestigios del corazón creado hace unos instantes, los ojos azules del coreano mostraron un destello de frialdad mientras se dirigía hacia la salida de la habitación abriendo confiadamente la puerta para sonreír al darse cuenta de que todo iría como “la sombra” deseaba.

-Creo que te han abandonado- Sonrió malicioso –Creo que K se cansó de ser tu sombra- Se dirigió hacia donde estaba Ryuichi para mirarle desde arriba dejando caer sus párpados que se veían débiles por el estado mental real de Mookyul quién levantaba el brazo para apretar ambas mejillas de un modo firme.

-Tu ego es tan grande que no es capaz de reconocer que de los dos has sido tu el que más a sufrido- Sonrió de medio lado procurando no apartar la vista de las orbes ajenas – Prostituto, Drogadicto, Infantil y débil...¿Quién podría ser sombra de alguien como tú? –

Mookyul por primera vez miraba en menos al peliverde pero no por que pensara que este no tenía capacidades, lo reconocía como cantante pero como persona dejaba mucho que desear, en la mente del mestizo las voces que le aconsejaban asesinarlo crecían con una rapidez emocionante, mas el corazón le detenía aconsejando que dejara de lado su orgullo para rogarle que volviera a él.

-Ryuichi…- Su dedo pulgar acarició los labios contrarios procurando no acercarlo a la boca para evitar ser mordido mientras su expresión comenzaba a cambiar por una más calmada y hasta quizás arrepentida, empujó el cuerpo de Ryuichi hacia atrás y lo miro nuevamente perdiendo la vista en el color oceánico de sus ojos y se abalanzó sobre él para abrazarlo a nivel de la cintura, sus brazos apretaron fuertemente el cuerpo que aún tenía el mismo olor de antes mientras su boca viajaba por los brazos hacia el hombro.

-No hay cuerpo que pueda remplazarte – Desvió el rostro hacia el pecho ajeno mordiendo la prenda de un modo insinuante –No hay vino ni licor que se capas de borrar tu sabor de mi boca- apoyó el peso de su torso en sus ante brazos mientras lamía el pezón por sobre la ropa –No me disculparé…- Volvió a susurrar lo que dijo con anterioridad –Si no deseas estar a mi lado no lo entenderé – Su boca subió introduciendo la lengua por la boca ajena haciendo un semicírculo con esta volviendo a retirarla –Pues tu me perteneces así como yo te pertenezco- Su dedo pulgar se interpuso entre ambos labios introduciéndolo a la boca para humedecerlo por completo mientras la mirada de deseo desvestía al ajeno –No es una puta lo que busco ya que sexo lo encontraré en cualquier lugar- Retiró el dedo para deslizarlo por las comisuras humedeciéndolas aún más –Tampoco deseo un dios ni un todopoderoso cantante- Sus pulgares se deslizaron por los pómulos lentamente mientras Mookyul apoyaba su nariz en una de las mejillas –Lo único que deseo es que Sakuma Ryuichi, el débil, el drogadicto, el infantil, el defectuoso ser humano esté al lado de un Mookyul Eun que es capaz de tatuar con fuego su nombre en su cuerpo…- Abrió los ojos fijándolos completamente en los contrarios para que viera su debilidad y su sinceridad

–Sólo deseo que vuelvas a robar mi espacio con tu presencia- Sus labios rozaron los ajenos para otorgar el único beso suave que ha dado en su puta vida.

My love

Lentamente sus párpados cayeron para descansar sobre las orbes, sus pestañas de color negro acariciaron levemente sus pómulos cayendo en el trance profundo que le generaba el olor del que yacía durmiendo a su lado pero ¿Qué se suponía que estaba haciendo?, dejó caer su antebrazo sobre su frente mientras volvía a abrir los ojos para mirar el techo en la oscuridad, a su lado el hombre de mediana edad comenzaba a moverse al sentir el calor corporal de un Mookyul que deseaba que el ajeno no despertara, era mejor así, ya que no tenía en su mente algún plan para manejar la situación correctamente, ¿Podría Mookyul mantenerse frío al momento de que el contrario preguntara el porqué de su repentina llegada?, cerró los ojos tocando su estómago que revoloteaba de un modo nauseabundo, el silencio nuevamente se apoderó de la habitación, el ajeno había dejado de moverse, al parecer la pesadilla que estaba teniendo se detuvo dándole descanso a su cansado cuerpo, desvió el rostro para observar el cuerpo bañado en oscuridad mientras estiraba la mano para acariciarle la espalda, no era propio del mafioso ser tan calmado, mas cuando no era visto por el contrario podía demostrar abiertamente su amor sin sentir vergüenza ni mucho menos sentir que estaba traicionando su orgullo.

-Shh…- susurró tratando de tranquilizar al escurridizo mientras las ropas se desordenaban por el movimiento que éste hacía entre las sábanas, el torso quedó levemente descubierto haciendo que el coreano maldijera a la oscuridad por no dejarle ver claramente la dermis deseada, mas recordó que de su boca salió la aceptación sobre una relación que mantenía con un bastardo menor por lo que retiró su mano para dejarla caer sobre la cama suspirando ligeramente.


¿Cómo había tocado su cuerpo?, ¿había lamido y bebido el mocoso de la entrepierna del que nunca dejó que nadie lo hiciera un “dominado”? sonrió al darse cuenta por primera vez de su propio orgullo que le hacía pensar que aquel cantante no era un experimentado en la materia…pero como olvidarlo, la primera vez que lo hicieron aquel hombre realmente gozó de ser penetrado brutalmente por el jefe de la mafia, entonces…¿Quién fue su primer hombre?, Mookyul dio vuelta su cuerpo dándole la espalda al cantante que comenzaba a despertar mientras éste no lo estaba viendo, no quería pensar en quién toco, lamio, besó al japonés que ahora caía al suelo obligando al coreano a levantarse, se acercó hacia el hombre de mediana edad apoyando sus manos en la orilla de la cama King, mas sólo recibió un golpe en el mentón que lo obligó a desviar su atención, fue en ese momento que el grito de Ryuichi lo hiso sentarse en la cama mientras continuaba acariciando su mentón adolorido por el certero golpe.

-No entiendo porque tienes miedo de un ladrón cuando puedes golpear tan fuerte- Comentó mientras era levantado como un mocoso de la cama, su expresión indiferente se mantuvo mientras era revisado por el guardaespaldas quién hablaba a su favor por primera vez.

-Okey, okey –Subió los brazos para que terminara la revisión completamente mientras Ryuichi continuaba con el berrinche

-¿Pero qué mierda se creen que son?, ¡yo no pienso hablar con ese sinvergüenza hijo de su puta madre!-

Mookyul suspiró tratando de restarle importancia al asunto mientras retiraba de su cuerpo el chaleco negro –Vaya, ¿también conoces a mi madre? –respondió a los alegatos del conejo que acercaba a él para comenzar a golpearlo, Mookyul recibió el primer golpe fijando la vista en el suelo.

-¡Vete!, ¿No querías alejarte de mí?, ¡ahí tienes la puerta!-

Desvió la mirada hacia la puerta mientras lamía la comisura de sus labios por el golpe recibido.

-No te estoy escuchando – Se dirigió hacia la puerta para colocar la oreja en ésta tratando de escuchar algún ruido que revelara la ubicación de marine, se mantuvo en silencio por un momento para después golpear la pared con su nudillo para comenzar a crear una especie de “código morse” que decía –revele su ubicación- K al escuchar el sonido colocó la punta de la pistola sobre su mentón para descifrar el mensaje y al momento de hacerlo comentó cabreado.

-Sólo un idiota caería en eso – Mookyul sonrió malicioso al escuchar la ubicación cercana del guardaespaldas que se mantuvo en silencio después de su comentario y se dirigió hacia donde estaba Ryuichi para mirarle fijamente, el ajeno sabía a la perfección que el coreano no se atrevería a ponerle una mano encima pero eso no significa que no podría violarlo.

-¿Realmente deseas que me vaya? –Preguntó mientras deslizaba la bufanda de color negro por su cuello hasta caer al suelo, ahora ambas manos tomaban los extremos de la prenda para acercarse aún más a Ryuichi mirándolo con deseo.

-Si es así, procura rechazarme correctamente- Estiró uno de los brazos ofreciéndole la prenda al contrario, sus ojos azules fríos hacían notorias insinuaciones mientras su otra mano desabotonaba la especie de polera blanca que llevaba encima para dejar su dermis un poco descubierta.

-No te pediré perdón…- Susurró acercándose al cuerpo para tomarle la mano a Ryuichi colocándola sobre su pecho dejando la bufanda sobre el hombro de éste.

–Pero debo confesar que no importa a donde ni lo que haga…- Bajó su mano hasta su entrepierna sacando una cuchilla algo pequeña, Mookyul sabía que K no tocaría la parte íntima del coreano. Después de separar la mano ajena de su pecho le entregó el cuchillo colocándolo sobre su torso mientras bajaba su cabeza para dejarla al nivel del rostro ajeno, su mano tomó la otra haciendo que rodearan correctamente la cuchilla.

-No puedo dejar de pensar en ti…- Sonrió frustrado mientras respiraba calmadamente escuchando el resonar frenético de su corazón que bombeaba más sangre de lo normal, de pronto los 5 minutos habían pasado.